Conecta con tu felicidad

¿Has observado la similitud de forma de nuestros intestinos y nuestro cerebro? Quizás algunos habréis mirado que la masa de pliegues que conforman los intestinos en nuestro vientre es semejante al relieve de los hemisferios cerebrales.

La naturaleza y nuestro cuerpo son sabios ya que nos dejan ver la importante relación entre lo que comemos y nuestro estado de salud mental.

 La conexión entre ambas partes de nuestro cuerpo, intestino y cerebro, se explica a través de diversas medios de comunicación, como el nervio vago, el sistema circulatorio y el sistema inmune.

¿Como Influye en nuestro cuerpo?

 

Las bacterias de nuestro cuerpo influye en nuestro comportamiento, estados de ánimos y rendimiento intelectual y mental.

Una cosa importante es que el 90% de la hormona serotonina se fabrica en nuestros intestinos.

Una mala alimentación provoca una alteración de nuestra microbiota intestinal, influirá negativamente en nuestra salud y bienestar.

También se ha comprobado que tener una buena alimentación influirá en la inmunidad de enfermedades instestinales.

 Estas relaciones son cada vez tenidas en cuenta en los médicos de la neurología y psicología/psiquiatría, en enfermedades como el alzhéimer, la depresión o la ansiedad.

Al igual que la alimentación y la flora instestinal influye en el cerebro, si observas el estrés y buscas momentos para relajarte y practicar ejercicio.

Meditar esto también influirá en nuestro sistema digestivo beneficiandolo.

La verdad es que nosotros somos lo que comemos, asique tenemos que comer saludable para estar bien físicamente pero tambíen emocionalmente.

En aromántico te vamos a ayudar a conseguir que tengas una buena salud y comas lo mejor posible.

Una dieta saludable debe incluir frutas, vegetales, granos enteros, productos lácteos bajos en grasa y carnes magras.

Además de comer bien, debes reducir el consumo de colesterol, sodio, azucar y grasas saturadas.

Junto con el ejercicio regular, una dieta saludable puede reducir el riesgo de padecer problemas cardíacos, osteoporosis, diabetes tipo 2, presión arterial alta y algunos tipos de cáncer.